"Excuse à mes lèvres. Ils trouvent satisfaire dans les lieux les plus inattendus"

viernes, 20 de marzo de 2009

Creando fantasías



Por aquella época era casi un dios para ella. Bram tenía doce años más que Chantal y una pose dura y retorcida que los niñatos de la edad de Chantal intentaban imitar inútilmente. Era pequeño y delgado y siempre llevaba unos pantalones vaqueros negros muy ajustados y camisetas llenas de rotos. Se cortaba el negro cabello a trasquilones y su rostro era atrayente y anguloso. A Chantal le había impresionado mucho el hecho de que no sólo hubiera estado en Londres, sino que, además, hubiese frecuentado el club nocturno de donde habían salido los primeros punks neogóticos.


Se acordó de la primera vez que oyó a Bram recitar sus poemas. Fue en la universidad. Ella llegó temprano para reservar un asiento en primera fila. Al acabar el recital, sintió el deseo de decirle algo, aunque no sabía qué. Pero todavía era muy joven y se sentía intimidada por las mujeres bellas y los chicos delgados y pálidos que se apiñaban alrededor del poeta. Chantal se mantuvo a unos pasos de distancia mientras él hablaba con una chica rubia que irradiaba un atractivo que ella no creía poseer. No obstante, al cabo de un rato, él la miró y la intensidad de su mirada hizo que Chantal se diera la vuelta y saliera todo lo rápido que le fue posible sin echarse a correr.

Después de aquella primera vez, Chantal no se perdió ni un solo recital de Bram. Una noche, según salía, sintió una mano en el brazo. Por alguna extraña razón, supo inmediatamente que era él. Se dio la vuelta y le dijo:

- Eres mi ídolo.

Después se sonrojó hasta las orejas. Él sonrió.

Para disimular su vergüenza, Chantal le preguntó algo sobre el tatuaje que tenía en el brazo. Bram le explicó que era un símbolo de los antiguos alquimistas. Le preguntó si creía que los metales se podían transformar en oro, pero no escuchó su respuesta.

- Vámonos – declaró Bram cogiéndola de la mano. Ella no preguntó adónde.

Se acordaba de la primera noche que paso con Bram como si fuese ayer. Cuando llegaron a los suburbios de Darlinghurst, él la condujo hasta un estrecho callejón y bajaron por unos escalones que conducían a un apartamento diminuto. En el salón había una cocina americana en una esquina, un sofá con los muelles rotos y gran cantidad de libros y discos desordenados por el suelo. En la otra habitación había una cama, mucha ropa sucia y una mesita baja con una pipa de agua y un cenicero repleto de colillas. El único otro mueble era una silla plegable de madera. El apartamento apestaba ahumo rancio, a humedad y a sudor. Bram abrió una nevera ancestral y sacó dos botellas de cerveza. Las abrió de manera rutinaria en el borde de la encimera, le dio una a ella y, sin mas preludio, se dirigió hacia el dormitorio. Ella observó las chapas que habían caído al suelo.

Siguió a Bram hasta la puerta del dormitorio. Él se estaba haciendo un porro sentado encima de la cama. ¿Qué estoy haciendo aquí?, se preguntó ella. ¿De verdad es esto lo que quiero? ¿Qué me seduzcan sin ninguna ceremonia, sin ningún romanticismo? Estaba nerviosa y excitada, y también un poco molesta, aunque más con ella misma que con él. Indecisa, apoyada en el marco de la puerta, se quedó mirándolo con la cerveza en la mano.

Bram le dio una calada al porro y se lo ofreció.

-Ven aquí, pequeña –dijo dando unas palmaditas en la cama.

-Natasha* -le corrigió ella en un susurro. Se sentía humillada. Ni siquiera le había preguntado cómo se llamaba -. Me llamo Natasha, y no soy tan pequeña. –Después bajó la mirada, consciente de que se estaba sonrojando.

-Ven aquí, Natasha –dijo él.

Ella no se movió. El se encogió de hombros y le dio otra calda al porro.

En las fantasías de Chantal, él se había esforzado un poco más por seducirla. En sus fantasías, él había fingido interesarse por sus poemas. En sus fantasías, él al menos la había intentado cómo se llamaba antes de intentar llevarla a la cama.

En realidad, cuando Bram la volvió a llamar estuvo a punto de irse.

Pero no lo hizo. No podía renunciar a sus sueños tan fácilmente. Se acostaría con él, pero bajo sus condiciones, no las de Bram. Se puso todo lo erguida que pudo; hasta entonces había estado un poco encogida para que él no pareciera más bajo que ella, que lo era. Lo miró a los ojos. El sonrió, pero ella le respondió con una fría mueca de desprecio.

-Quítate la camisa –le ordenó ella.

Él la miró sorprendido.

-¿O es que prefieres que me vaya a casa?

Chantal notó en la mirada de Bram que el juego le gustaba. Él apagó el porro en el cenicero, se quitó la camisa sin desabrochársela, se recostó y se apoyó sobre los codos.

-¿Y ahora qué, Natasha? –preguntó.

-Los pantalones, las botas, los calcetines.

Bram obedeció.

-Buen chico.

Chantal dejó la cerveza, sacó el mechero del bolso y dio la vuelta a la habitación encendiendo las velas que había colocadas en el suelo. Bram la observaba intentando parecer tranquilo, aunque es difícil parecerlo cuándo sólo llevas puestos unos calzoncillos rojos. Ella observó que se estaba empalmando.

Al entrar, Bram había encendido la lámpara de le estantería que había al lado de la cama. Ella se arrodilló sobre la cama para pagarla. Al hacerlo, él le cogió la pierna, justo encima de la rodilla, con su mano huesuda. Ella le miró la mano.

-Suéltame- dijo Chantal. Él la soltó y la miro con curiosidad.

Hombres. Hay que tratarlos con dureza para mantenerlos a raya. Que gran verdad. Se sentó en la silla y cruzo las piernas.

-Quítate los calzoncillos- le ordeno

Bram se los quito.

-Buen chico- volvió a decir ella con voz condescendiente.

El estaba mas salido que un toro semental. Ella se rió y eso pareció excitarlo todavía mas.

-Mastúrbate- le dijo.

El corazón le latía con fuerza. Estaba nadando en aguas desconocidas. Nunca había visto a un hombre correrse. Estaba hipnotizada por el ritmo de su mano y el olor a incienso de las velas. Separo las piernas.

Sin dejar de masturbarse, Bram observo como ella se quitaba la camisa uy luego la falda, muy despacio. Después vio como se desabrochaba los cordones y se quitaba los zapatos y los calcetines que, por supuesto, eran negros. Chantal llevaba puesta su combinación favorita, un modelito de raso negro que había conseguido a precio de saldo porque tenia descosido el dobladillo. Sin quitarse la combinación, se deshizo de las bragas contoneándose como una serpiente.

Se sentó y estuvo observándolo un rato.

Abrió las piernas un poco mas y se subió la combinación justo lo necesario para que el pudiera verle el sexo. Estaba empapada. Se metió los dedos dentro, los saco y se los chupo.
-Natasha, por favor – gimió el.

Ella no le hizo caso y se masturbo lentamente hasta alcanzar el orgasmo. Se sentía poderosa, atractiva y sucia; una combinación realmente maravillosa. Al correrse, echo la cabeza hacia atrás y cerro los ojos. No lo oyó levantarse, pero sintió sus labios calientes en el cuello y otra mano acariciando su sexo. Bram estaba inclinado delante de ella, besándole la cara, los ojos, el pelo.

Cayeron encima de la cama con una pasión irreprimible. El le chupo los pezones con fuerza. Ella castigo los de Bram con los dientes y las uñas y lo obligo a ponerse boca arriba. Lo hizo gemir frotándole la cabeza del miembro con los labios de su sexo, hasta que por fin lo engulló por completo, subiendo y bajando una y otra vez con todo el peso de su cuerpo. Luego se inclino hacia delante, lo abrazo y giraron hasta quedar tumbados de costado, todavía unidos, follando y besándose sin parar. A estas alturas, se estaban restregando sobre un charco de sudor compartido; Chantal no podía diferenciar los latidos de su corazón de los del corazón de Bram. El movía el cuerpo de ella como sus versos movían sus pasiones. De repente la agarro con fuerza de las nalgas y, con un grito entrecortado, se corrió dentro de ella. Al notar el chorro de esperma caliente, Chantal tuvo un nuevo orgasmo. Según yacían tumbados, jadeando, abrazados el uno al otro, Chantal supo que acababa de tener la mejor experiencia sexual de toda su vida. Por ser una mujer con poca experiencia, naturalmente, confundió el sexo con el amor.



Dianne

Violación


Ya era hora de irnos de fiesta.
Me puse ropa ligera y cómoda.
Tocaba discoteca.
Tras haberme maquillado, me dispuse a salir.
El taxi estaba esperándome abajo.
Una amena conversación con el conductor.
Me chocaron sus ojos.
Y su forma de mirarme, de hablarme..
No le dí más importancia.
Mi parada.
Bajé y me reuní con mis amigos.
Nos quedamos fuera un rato bebiendo y haciendo de lo nuestro.
Entramos.
Luces, música, gente..
Aquel ambiente era genial.
Estaba rodeada de chicos y las hormonas respondían por sí solas.
Bailaba.
El sudor se hacía de notar.
Me daba igual, yo seguía moviéndome como mejor sabía.
El alcohol era el alma de la fiesta.
En uno de aquellos tragos, sentí cómo algo sólido se despejaba por mi garganta.
¿Droga quizá? Efectivamente.
No iba lo suficientemente consciente como para haberme dado cuenta.
Me lo tomé como una broma, total, no podría pasarme nada tan grave.
Mis caderas hacían su trabajo.
Y sin percatarme, cada vez iba enseñando un poco más de carne.
Tenía mucho calor, así que me fui al baño a mojarme un poco la cara y de paso retocarme.
Escuché una voz, que me era conocida.
Me extrañé, ya que era una voz masculina y yo estaba en el lavabo de las chicas.
No estaba sola.
De pronto, alguien me coge de la cintura y me da besos por el cuello.
Una parte de mí, tenía miedo, pues era un completo desconocido, pero por otra, quería seguir, quería llegar más lejos.
Me agarró fuerte de la mano y me metió dentro del aseo.
Creo que nunca se habían deshecho de mi ropa tan rápido.
Aquello era un descontrol, sin duda.
Empecé a encontrarme mal.
Él seguía.
Yo queria parar.
Siguió insistiendo.
Me puse nerviosa.
Le miré a la cara con ojos llorosos, rogando que parara.
Mirarle me impactó.
Aquel chico, era el taxista que me había traído.
Lo tenía todo planeado.
Insistí impacientemente.
Gritaba.
Pedía ayuda.
Nadie me escuchaba.
Me estaba violando..
Perdí la noción del tiempo.
De repente desperté.
Estaba tirada en el suelo.
Esta vez, estaba sola.
Ni el maquillaje ni la ropa hacían ya su función.
Salí del baño con la intención de volver con mi grupo.
No los encontré.
Abrí la puerta de la discoteca.
Miré al cielo.
Era de día.
Quería irme a casa.
Estaba lleno de taxis esperando ganar un poco de dinero.
De pronto ví cómo una chica, en muy mal estado, subió a uno de ellos.
No podía creérmelo.
El que le acogió fue el mismo taxista que hacía unas horas se había aprovechado de mí.
No pude reaccionar.
Él se percató de que yo le estaba mirando.
Me sonrió con malicia y se fue.

jueves, 19 de marzo de 2009

Planes puah! improvisacion way!


Planes puah!.

Los odio.

Siempre que planeo algo, sale todo mal.
El 24 de enero del 2009 decidí que no planearia ninguna super fiesta nunca más.


Al menos no de 30 personas.
Ayer fue mi cumpleaños.
Por lo tanto hoy es 1 de agosto.
Me gustan las noches, los dias que se improvisan.
Así que como ayer definitivamente decidí no volver a planear nada.
Decido contarlo.

Dos meses planeandolo.
Este año queria celebrar mi cumpleaños, en la playa de noche.
Como tengo diferentes grupos de amigos siempre suelo celebrarlo por separado.




La unica persona que no podia venir, la que más queria que viniera.
Pero bueno, sabia que lo podia pasar bien.
Bebidas etílicas.
Llego tarde.
Como es el día de mi cumpleaños, no em importa lo más minimo.
El que quiera que se queje.


Aunke se que no te voy a ver se que no vas a venir, mi subconsciente actua de modo que me visto justo como se que más te gusto.
No me iba a poner unos tacones, ni tampoco una liga con unas medias caras y bonitas.
Quedaba mejor, unas converse falsas, rayadas y rotas, un cadena con un candado al cuello, y una medias de rejilla rotisimas, con una minifalda escocesa y unos cuantos imperdibles.

Me quedan 300 m para llegar.
Ya les avise de que no queria bromas estupidas de esas nuestras.
Ni queria que si había alguien en la playa supiera que era mi cumpleaños.

Aún así todos sabian que yo queria el protagonismo de la noche, todos me conocian un minimo.
Lo primero que veo una pancarta enorme en la playa y no había nadie.
Mi movil empieza a sonar lo descuelgo.
Tenia que seguir unas flechas.
Las sigo llego y sigo sola.
La hora y el sitio las había puesto yo en mi fotolog, así que apareció algún que otro personaje.
Me dicen por telefono que fuera a otro sitio no tengo ganas así ke me dicen que no improta que en 5 min estan allí.
De repente llegan todos, me empiezan a caer preciosos regalos, besos sonrisas, felicitaciones, abrazos...
Me pongo feliz pero ninguno me llena.

Tu sabias que no queria que me felicitaras.
No queria un regalo cutre.
Yo solo queria una noche contigo.
Como las que habíamos pasado otra veces.
Solos.


Pero a punto de cumplir los 17 años, una persona minimamente madura, comprende perfectamente que si un día alguien no puede venir pues no puede y ya.
2:oo am (ya día 1)
me levanto sola, y me voy al agua no soporto esas risitas, viene mi mejor amigo, a ti ya no te considero amigo, tampoko mi royo ni mi novio pero nose, eres tu y no tiene más.

Me abraza con todas sus fuerzas.
Nos quedamos viendo la luna.
Es la unica persona que sabe como me siento realmente por dentro.
Tras algunas experiencias pasadas, este chico me conoce mejor que yo misma.

Tu estas en el hospital en una sala de espera, a una amiga tuya le tocaba una cesarea hoy, por eso sabiamos de antemano que no podrias venir y que, con su novio en otro pais, por un viaje de trabajo, te quedarias con ella toda la noche.

Tu temblabas nervioso, querias ver esa niña d euna vez, lo estabas esperando desde hacia mucho.
Pero aún así no querias estar allí.
Ella lo sabia.
A las 2:00 la niña estaba durmiendo la madre despierta y en perfecto estado, tu las habías visto bien.
Y no decias palabra.

Me quede observando la luna, mi mejor amigo dijo esta frase:
-Tengo que hacer una llamada muy importante, me prestas tu telefono? esque me he quedado sin bateria.
-Por supuesto.

De repente toda la gente me ve y deciden entrar en el agua corriendo salpicarme mojarme toda, ahogarme y esas cosas, me quedo subida a los hombros de un amigo cualquiera.
Haciendo una lucha de "a ver quien tira antes a quien"
gano(H) estoy temblando pero el imbecil que me tiene a hombros ni se da cuenta ni me escucha !!
Me tiro al agua y me salgo fuera.
Ha pasado más de 1h con la tonteria.


Me seco y veo a mi mejor amigo hablando contigo.
Corro como nunca he corrido tiro la toalla al suelo.
Estas en el paseo no has entrado en la arena.
Doi un enorme salto y me subo a tus brazos.
Me das el mejor abrazo que me han dado nunca.

Me empiezas a medio comer pero no llegas, a mi boca.
Y me susurras "felicidades" a la oreja.

Me giro y mi mejor amigo ya no esta.
A nuestro lado mi bolso con todas mis cosas.

Toco tu bolsillo.
Justo lo que queria encontrar.
Las llaves de tu piso, que está vacio.

Te miro a la cara ya bajada de tus brazos.
Me empiezas a vestir.
Que sensación más rara siempre había sido al reves!!
Me giro y miro a la cara a mi mejor amigo.
Me manda un beso por el aire y con un gesto me dice"largate".
Miro al resto de la gente, no parece que se vayan a inmutar de que no este.
En realidad es solo una paranoia mia, claro que quieren que esté, pero prefieren que me vaya donde quiero estar.

Sin despedirme me marcho contigo.
Llegamos en 10min a tu piso cogiditos de la mano.

Me ducho(ya que voy llena de arena).
Y salgo.
Me dejas una de esas camsietas tuyas, que me vienen enormes.
Estas en el sofa.
Me acerco me abrazas, nos quedamos mirandonos un rato.
Me empiezas a comer por el cuello, besitos y mordiscos, suaves, que van aumentando su intensidad conforme pasa el tiempo.
Nuestras bocas se encuentran, nuestras lenguas, me coges en brazos y me llevas a tu cama.
La ropa tarda poco en desaparecer.


Pasa.
Debia pasar.
Todo el mundo desde la playa sabia que estaba pasando.

Tus manos estan en zonas prohibidas, pero que para nosotros hacia ya un tiempo que eran conocidas.
Mis manos igual.
Tu boca recorriendo mi cuerpo de arriba abajo.
Y de repente, susurras frases que antes habías dicho, pero que esta noche sonaban mejor.

-Me gustas muchisimo. Necesitaba tenerte entre mis brazos. Estar entre tus piernas...
-Sabes que yo ... sabes que yo no soy de las que dicen ...sabes que yo...
-Te quiero.

Y lo dijiste.
Mi corazon estaba palpitando desesperadamente.
Llevabamos cinco meses, durmiendo juntos algunos sabados, algún día de fiesta...
Pero siempre lo habíamos dejado en pura atracción.
En ese momento me di cuenta de que te queria más que a nada.
Estabas dentro de mi y yo no podia pensar me quede en blaco estaba quieta.

-Estas bien? te pasa algo? que te ocurre?

Vuelvo en mi rapidamente reaciono ...

-Yo también te quiero.

Y seguimos así toda la noche.
Hasta que del propio cansancio, nos quedamos dormidos.

10:00 de la mañana nos despertamos.
Nos vestimos.
Yo me pongo ropa de mi mochila, bastante más decente que la día anterior. Cojiditos de la mano como si no nos pudieramos separar nos dirijimos al hospital.
Y por el camino me entero de que mi mejor amigo, había llamado a tu mejor amiga, y despues de las respectivas felicitaciones etc etc...
Le había contado todo.
Y te había obligado a venir.
Porque tu, no podias dejarla sola.
En realidad, mi mejor amigo esta noche te ha sustituido.
__


Hoy es día 31 de Julio de 2010.
Ya tengo 18 años.
Hoy es mi cumplaños y el de la nena.
Es preciosa, y vamos a celebrarlo todos juntos.
En la playa

Ahora te veo practicamente todos los dias.
Y en septiembre empiezo a vivir contigo.
Me pilla... más cerca de la universidad.



Inspecciona su cuerpo



-¿Estás sola?
-Si
-Yo también, vente a mi casa.

Como un puñetazo en la boca del estomago, de estos que te cortan la respiración y te ponen los pelos de punta. Las piernas tiemblan y no sabes si vas a ser capaz de volver a respirar tranquila algún día.
Se mira, inspecciona su cuerpo, son las 2; hay un vaso de leche esperándola en la nevera y su pijama sobre la cama. Se mira, inspecciona su cuerpo ¡Joder! Son y 10.

-Pero es tarde.
-Hay metros toda la noche.

Dan ganas de gritar de rabia, rabia profunda, de la que nace en las puntas de los pies y crece como un tornado hasta colocarse entre los labios. ¿No proclama su locura a los cuatro vientos? Esto se pone difícil, cree estar zumbada ¿Pero tanto? En realidad ya no se debate la peculiaridad de la mente, ni la cordura, si no si vale o no vale. Y vale o ella decide que vale. Se mira, inspecciona su cuerpo, son y 20.

-Ok, tardaré un rato.

Follar siempre le ha parecido una palabra burda, animal, sucia, por eso usa otras expresiones, “Tener sexo” “Acostarse”… Pero esa noche, si ha decidido calzarse y salir de casa a y 30, es porque quiere follar o que la follen, aun le queda media hora de camino andando y otra media en metro para pensar que es lo que está buscando.
Es extraño que los seres efímeros amen las cosas efímeras, tal vez es por culpa de la identificación, tal vez es porque lo eterno solo dura unos segundos… Sabe que si durase mucho más le enervaría los nervios el sentirse atrapada.

Las calles están llenas, es lo que tiene una ciudad en fiestas. Se siente como un fantasma andando entre lo real y lo irreal. Sigue si saber que busca al entrar en la estación. Se mira, inspecciona su cuerpo, son las 3 menos 5, parece que hayan hecho el horario para ella, pasa el metro y lo observa, lo observa con puro despecho “¡¿No ves que así no puedo pensar?!” Tal vez si los golpes en la boca del estomago fuesen más fuertes, habría podido caer desmayada, pero no hay nadie con el puño cerrado y en el vagón más solitario se sienta, vista al cristal oscuro, prefiriendo evitar cruzar miradas con borrachos, enfermos y violadores. Está segura ahora si, que lo que quiere es un buen trago que relaje sus nervios, pero como no chupe la mancha de vodka que hay en el tapizado del asiento de al lado no tiene más que aguantar.

Transbordo.

Si, definitivamente los horarios los han hecho a su gusto. Los trenes parecen alcahuetas y ella una prostituta que a las 3 y 4 acude hacia su cita, como el servicio de taxis, él llama y la que esté más cerca lo recoge. “¿Quien me recogerá a mi después?” Aun que sea imposible con cada parada que avanza se siente más sucia y nerviosa. “Debería haber lamido esa mancha”

7 paradas
6 paradas
3 paradas

“¿Me he dormido o han desaparecido paradas?”
Se mira, inspecciona su cuerpo y se siente horrible, pero no sabe si es culpa de que de verdad esta hecha un asco o es que su mente no quiere tolerar lo que va a pasar.

2 paradas
“Aun puedo coger el metro de vuelta”
“Cobarde”


1 parada.

Ya lo he dicho: amamos lo efímero. Ella quiso que el tiempo se detuviese entre túneles, pero no pudo hacerlo, así que masticó aquellos minutos sacándoles todo el jugo, como a un chicle.

Es inevitable ser coqueta aun que se te vaya a salir el estomago por la boca, por eso en el primer cristal que se puede reflejar, se adecenta el pelo y aun que no ha llorado (todavía) se seca los ojos. Él debe estar arriba, esperando.
La espera no es eterna, porque si algo nunca llega, acabas por dejar de esperarlo.

-Has tardado.
-Te he dicho hace un rato que tardaría.

10 minutos más de pensar, si los silencios mataran, la muerte les habría degollado a ambos; pero sus cabezas, o al menos la de ella, es como una batidora modo turbo.
El patio parece “mare” y ambos suspiran.

-Vamos por las escaleras.

Él pasa delante, la situación es insostenible, no, ciertamente si ella ha hecho una hora de viaje no es para hacer batido de sus pensamientos delante de él. Sigue sin saber lo que busca, pero a lo mejor no es buscar si no encontrar, se hace a la idea de que ha chupado el tapizado y mientras él abre la puerta, desde atrás, ella le pone la mano en el muslo, sobre el vaquero.

Como pasar de off a on.
La puerta se abre y antes de darse cuenta se encuentra contra la pared de una habitación que no ha visto nunca, ni tampoco ahora. Tiembla durante 4 segundos, le encanta cuando un tío le pone la pierna entre sus piernas y hace presión, le encanta sentir la pared fría contra su espalda y esa necesidad naciente de quitarse “YA” toda la ropa.

“¿Me quitas la ropa y me follas o te quito la ropa y te follo?”

Se mira, inspecciona su cuerpo y descubre que arde.

Desnudar a alguien es algo que puede durar mucho o nada, desnudarte a ti mismo puede llevarte toda la vida o puede resumirse en una frase.

“Botones obedientes, el ritmo lento de una cremallera, caricias que no piden permiso” Su mente recita.
“Un susurro al oído, un beso en el cuello, mi piel se pone en guardia, un dedo repasa mis labios, mi lengua investiga”

La ropa desaparece.

Oscuridad, luz blanca, no, mejor en rojo.

-Se estará calentito aquí.
“¿Calentito? Me quemo”

Los espejos situados en puntos estratégicos. Tal vez uno en el techo acabaría de dar el morbo a todo esto. ¿No sería excitante directamente hacerlo en la casa de los espejos? La casa de ella está llena de ellos, lo invitará un día. Su madre es algo narcisista.

Gime.

Él toma el control, el sexo es como tocar un instrumento, si lo haces bien, la melodía puede sonar muy dulce. Sus dedos acarician y la boca de ella se abre dejando escapar siseos.
Le encanta cuando la sujetan con fuerza para que no pueda escaparse y así fingir que se resiste, se suelta de un brazo y sonríe satisfecha.
La mano rodea el miembro de él, se lame los labios “¿Cómo podía haberse planteado quedarse en casa?” La muerde en el hombro, se retuerce.

-Quiero más.- le susurra en el oído y siente como crece un poco más contra su palma.

“¿Quiero follarte o que me folles?”

El final es igual, aprieta los dientes, pero lo recibe con una sonrisa, tira el cuello hacia atrás y en cuanto puede volver a reaccionar su mirada se desvía a uno de esos reflejos que dan una visión erótica, aun que nunca he sabido donde está la línea de separación entre erotismo y pornografía.
Es piel contra piel, sexo en estado puro y a pesar de que parezca que tiene una mente pervertida, le encantaría estar grabando eso para poder verlo una vez detrás de otra, las noches que él decida no invitarla a su casa.
Entonces… “Si es él quien decide cuando y donde, es él quien me está follando” Aprieta más fuerte la pierna que le rodea y su cara se vuelve el de una fiera, había olvidado que ella es un jodido taxi.

No podría describir un orgasmo masculino, no podría describir uno femenino con exactitud. Se está calentito. Se mira, inspecciona su cuerpo, el de él a través del espejo de la pared, se deleita con el vaivén de las caderas y decide que “¡Dios! Esto debe repetirse” justo en ese momento la embestida despierta algo, parece que se vuelve una carrera por llegar a la cima, y le da igual quien folla y quien es follado, acelera el ritmo de subida.

Grita

Una explosión de partículas diminutas, un hormiguero entero recorriéndole el cuerpo, pequeñas contracciones, que lo aprisionan, lo retienen. Un deleite para los oídos, para el cuerpo, pechos tensos, inspira y expira, y el corazón no se relaja.

Y cuanto más breve y efímero, más disfrutamos.

Odio volver a la realidad y que me den el puñetazo en el estomago.



-¿Estás sola?
-Si.
-Yo también, vente a mi casa.
-Pero es tarde.
-Hay metros toda la noche.
-Buff, está lejísimos y estoy cansada, paso.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Chico misterioso

Era una noche más en la que salía con mi amiga a dar una vuelta.
Típica rutina, donde todas las noches eran iguales e íbamos a los mismos sitios.
Quién iba a decirme a mí, que aquella noche, mi suerte cambiaría.
Íbamos caminando por la calle cuando nos topamos con unos amigos suyos, y me los presentó.
Era una pareja y aparte otro chico.
Nos sentamos en un banco, yo me puse arriba, y debajo mío el chico soltero.
No le conocía más que cinco minutos y nos cogimos de la mano y nos hicimos cosquillas.
Yo me puse un poco nerviosa, pero lo disimulé.
Mi amiga fue a buscar a otro amigo y yo me quedé con el resto.
Me tumbé en un banco aparte, y aquel chico, me acompañó.
Dijo que no quería volver a su casa y yo ni corta ni perezosa le dije que si quería, yo me podía quedar con él.
Aceptó y se dispuso a llamar a su mejor amigo, ya que éste tenía un terrado donde podíamos pasar la noche.
Así fue, tras un largo tonteo fuimos allí.
Solos él y yo.
Nos tumbamos, y aunque suene a cuento, mi intención era dormir.
El suelo estaba frío y un temblor me recorrió todo el cuerpo.
Fue inevitable, él se pegó mucho a mí.
A pesar de la oscuridad, noté cómo sus ojos se fijaban en los míos.

-Quisiera decirte una cosa.
-Dímela.
-Bueno, más bien es hacer...
-Pues hazla.
-Es que nosé si te molestará...
-Prueba a ver.
Me besaste.
A ese beso le acompañaron un sinfin de caricias.
Fue algo extraño pero intenso, ya que apenas sabíamos el uno del otro.
Te pusiste nervioso y no pudimos continuar.
Yo te dije que no pasaba nada, que había más días.
Aquel terrado era nuestro escondite favorito.
Donde más de una vez jugábamos a nuestras anchas.
La atracción cada vez era más favorable.
Estábamos hechos el uno para el otro.
Me llevaste a tu casa.
Me presentaste a tus padres.
Y tu habitación era el centro de nuestras acciones.
Donde la ropa no existía.
Donde los besos no cesaban.
Donde lo hacíamos salvajemente, sin parar, una y otra vez.
Acabé enamorándome de tí.
El sexo y el amor iban complementados.
Cada noche era una locura distinta a tu lado.
Me hacías ver las estrellas.
Los orgasmos eran los triunfadores.
La delicadeza de tus dedos me ponían de una manera descomunal.
Tu lengua, puf, aquella lengua hacía demasiado bien su trabajo.
No importaba el sitio, fuera donde fuera, lo ansiábamos.
Y así fue la historia de aquel chico misterioso que me daba lo que yo necesitaba,por alguna razón desconocida.

Rojo busca guerra



Me levanto, me miro al espejo, me lavo la cara y me meto en la ducha.
Me conecto.
Estas conectado.
Me llama mi mejor amiga, la cual está saliendo con tu mejor amigo.
M: oye Layla quedamos esta tarde? Es que he abierto el armario y no tengo nada para ponerme >O<
L: Myriam tienes el armario lleno…ponerte para?
M: para la fiesta!
L: que fiesta?
M: la que Adriano a organizado en la playa!!
L: ._. No estoy invitada.
M: que?
L: adiós
Cuelgo.
Me deprimo.
Me meto en la cama.
Y me cojo del estomago.
Me cabreo me levanto y le mando un e-mail:
*e-mail Layla->Adriano*
No hace ni 5 días que quedamos nos liamos en aquel pequeño jardín de detrás de tu casa. Tu estas con Sandra, si, pero llevas desde antes de salir con ella diciéndome que la que realmente te gusta soy yo. Y no solo a mí sino a la gente. Organizas una fiesta y no me invitas? O es tu princesita que no te deja? Pues esta noche vas a flipar.
Buf me gusta tanto…No se lo puede imaginar, todas esas tardes que ha venido, somos vecinos y Sandra en cambio vive lejos.
Físicamente Sandra no me gusta nada.
Si estoy con ella no sé ni porque es.
Encima me empieza a prohibir, parezco idiota verdad?
Layla, ahora está enfadada. Y con lo que me pone a mí y a la mayoría de tíos que van esta noche a la playa, va a ser una bomba.
Y las novias…madre de dios…esto me pasa por idiota!!
Esta noche dejo a Sandra.
*sms Adriano->Sandra*
Layla viene est noxe. Lo siento xro no lo puedo evitar, vienen tods y no seria justo.
Ad+ viene ast su mejor amiga. Te dixo 1000 vcs q solo es 1 amig. Tomatelo como kieras.
*sms Sandra ->Adriano*
Ni de coña, o va ella o voy yo.
No le pienso contestar que haga lo que quiera.
17:00
Me dispongo a salir de casa.
Voy…digamos normalita…
Cojo las llaves de mi coche, ( parece que me lo haya regalado mi padre del palo de”niña rica”, pero no. En realidad mi hermano mayor me pego una gran afición hacia los coches y yo solita, currando me lo he comprado.) Salgo fuera y lo primero que hago es, desde detrás de la columna de la cual Adriano desde su casa no me puede ver, mirar a ver si esta asomado y efectivamente. Me esta mirando.
Saco toda mi chulería, que se lo va a creer el!
En realidad no necesito comprarme nada ya que es una fiesta en la playa, quedo con Myriam y me dispongo a mirar bikinis.
Me gusta más mi bikini rojo, pero acabo de ver uno blanco que con mi tono de piel morena quedaría precioso.
Lo compro.
Me despido de Myriam y me voy sola a dar una vuelta.
20:00
Toda la gente está llegando a casa de Adriano para marcharse y el, fuera con una ropa de pijo que seguramente haya elegido su princesita.
Me dispongo a vestirme en 3s pero que aún así será demasiado tiempo para que me esperen.

Pero está loca? Es que no piensa hacer una de sus locuras? Esas que sabe que me gustan tanto. Como no reaccione, la noche va a ser muy triste. Será mejor que Sandra vea como me roba Layla los ojos, además la playa está a dos manzanas no se perdería ni aunque quisiera…pero si no se atreve…como no se va a atrever? Es Layla! Tsk! Me va a reventar la cabeza! Míralas, las dos tenían que llegar al mismo tiempo, las dos parecen hijas de papa, la diferencia es que, así como estoy viendo a Sandra bajar del coche rosa vestida (como no) de rosa, y con una pamela en la cabeza, Layla baja del coche y le sale una curiosa risa. (NORMAL!! Pero que novia tengo?) y a continuación sale vestida de negro. Con unos tacones, y no me hace falta mirar a toda la gente de la fiesta para ver que la miran con los ojos como platos. Hasta las chicas.
Debería ser supersónica para que la esperáramos.
Esta chica no piensa? como puede llegar a estas horas? Y sin cambiarse?
-Layla! Pon el modo supersónico, o nos vamos a ir sin ti!
-Myriam, no voy!
QUE? Como que no viene? Que va a ser de la fiesta sin ella?
-Myriam, haz que venga por el amor de dios!
-Yo me encargo o.-¡!
*Sms Myriam-> Layla*
Venga no seas cruel, está babeando ya! Me lo a pedido vente.
*sms Layla->Myriam*
Está bien, me pasare.
La cena, me la salto, me preparo para que Sandra coja confianza.
12:00
Es que no puede ser una fiesta normal? La gente ni siquiera ha empezado a beber, es como si la esperaran!
Y ella dice que va a venir?
Pues yo no la veo! Y no es precisamente una persona fácil de ocultar!
Me dispongo a prepararme, y elijo el “rojo busca guerra” ya he cambiado de color.
De todos los bikinis que tengo me pongo el negro..
Me suelto mi pelo liso y largo.
Mi pintalabios.
Me pongo un pareo rojo por supuesto, y unos tacones.
Salgo a la calle y justo en la casa de antes de llegar al paseo, está la fiesta de mi hermano mayor. Todos sus amigos se vuelven como perros, y me sueltan comentarios entupidos, pero que me halagan.
Soy como una perra, mi hermano les cierra la boca y yo, les envió una mirada lasciva.
Y empieza el juego.
Entro.
Toda la gente esperándome, estoy encima de la pasarela que llega casi hasta el agua. Le robo la mirada a Adriano y…
Por fin, pensé que nunca llegaría, oh dios mío, y yo con la petarda esta, voy a exagerarlo, no. Por como me esta mirando yo diría que ya se a cabreado suficiente.
Le cruzo la mirada, le miro, me mira.
Me cruza la mirada me mira, la miro.
La miro a ella, le están entrando ganas de llorar, todo el mundo me espera.
Perfectamente sobrios, no se lo quieren perder.
Sandra se levanta muy enfadada.
Creo que les voy a dejar la lucha a ellas.
Da media vuelta y se va.
Los planes no le han salido como quería.
Sigo caminando, en todo este tiempo no me he parado, mi hermano desde lejos y con su chica entre los brazos, observa el espectáculo.
Cada vez estoy más cerca del agua.
Me empiezo a quitar el pareo y lo tiro al suelo.
Me quito la camiseta, y voy en bañador, el cual tampoco va a tardar mucho en volar.
Me quito los tacones y me tiro al agua corriendo, y en cuanto puedo, de cabeza.
El detrás.
La luz desaparece, apagan las hogueras.
La playa entera en nuestra.
Ya voy.
No tardo más de tres segundos, no te escondas demasiado, que te quiero desnudar ya!
Aparece de repente le había perdido buceando, me coge ferozmente, me quita la parte de arriba y la lanza, la cojo rápidamente y me la ato a una pierna, me lame los pecho.
Me muerde, me pone!
Me despasa la parte de abajo, y sale flotando, la intento esconder, para cuando tengamos que salir.
La ato a la otra pieza y le quito el bañador.
Me quita el bañador. Dios mío cuantos años esperando a este momento, nos hemos bañado tantas veces en esta playa juntos, he querido hacer esto tantas veces…
Se la meto.
Me le mete.
A-Perfecto, todo el mundo sabía que iba a pasar. Mira, se han marchado, nos han dejado la playa para nosotros dos.
L-Nos han dejado la luna para nosotros dos.
A-Es todo tan perfecto, porque esto no va a terminar aquí, aún quedan muchas horas…
L-Mis padre no están, y mi hermano sabe que no debe estar.
A-Perfecto…eres mía, y vas a seguir siéndolo mucho más...Al final has elegido el color que más me gusta…
Ya no puedo contestar, de mi boca salen gemidos, gemidos que no van a cesar en toda la noche…

*


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*

*

*

*Tragedia, no fue precisamente la palabra del día después.

lunes, 16 de marzo de 2009

oscuridad


Todo es más bonito en la oscuridad.
Recuerdas aquella noche vivida hace tantisimo tiempo?
Aún puedo recordar tus labios rozando debilmente los mios.
Y pocos segunos despues tu lengua dentro de mi.
El día siguiente, no deberia existir.
Tragedia.
Esa fue la palabra.
Pienso que en el momento del primer beso en la noche, el tiempo se tenia que parar, y va todo al contrario, el tiempo corre y tu gastas el tiempo en un abrazo.
Nuestros sentidos estan desarollados, de modo que si no eres cieg@ la vista es el que más sueles usar(mientras haya luz).
La oscuridad no gusta porque nos falta un sentido.
Pero a mi me encanta.
Despiertas todos tus sentidos.
Los utilizas todos a la vez.
Por fin la verguenza desapareció.
Fué una noche muy feroz.
Y no teniamos excusas etílicas como otras veces hemos tenido.
Lo mides todo cuidadosamente, las palabras los movimientos, las caricias, los besos, la intensidad de todo lo anterior...
Todo empezo con un doble plan mental.
Los dos no dejabamos de pensar lo mismo.
Ninguno pensaba que fuera a ocurrir.
Una noche que tenia la fama de ir a ser muuy larga se limito a unas horas tirados por rincones, y nos marchamos.
Yo nisiquiera iba a dormir en tu casa.
Pero acepte, realmente encantada.
Me extraño que te acostaras en la misma cama que yo.
Que eligieras la habitación más alejada...
Y empezo con unas cosquillas, y unas suaves caricias...
Y terminó con una desesperada pasión inparable...
-buf...
-creo que me he dado cuenta esta noche.
-Ya no hay...
-Ya era hora. A mi no me queda desde hace mucho. sabia que algún día se marcharia.
Se frenó la cosa y yo me quede con ganas de más, de mucho más.
Pero poco despues me di cuenta de que no tenia porque.
Era lo que tenia que pasar.
Y en este caso, habíamos sido muy valientes, y habíamos arriesgado demasiado.
Al día siguiente, tragedia no estaba allí.
En su lugar estaba un bonito beso de buenos dias.
Resultó que si no me hubiera gustado, habría sido el castigo por lo que soy.
Pero como si que me gustó, fué, como una recompensa, x ser como soy (H).
Layla